Muero por un bon o bon.
No es el primer antojo. Ya tuve de pizza de fugazeta, de leche cindor, de galletitas merengadas, de garrapiñadas compradas en la vía pública. No son antojos complicados (frutillas en invierno) o pedidos a deshoras (helado a las cuatro de la mañana). Son antojos posibles. Están al alcance de la mano. O de la alacena. O de la góndola.
Creo que más que antojos son desquites. Desquites por haber estado los últimos 13 años de mi vida a dieta. O cuento menos “cuidándome ” en las comidas.
Tendré alma de gorda, como dice mi madre. Pero lo cierto es que además del hecho en sí, una de las cosas que más me alegra de estar embarazada es que no tengo que preocuparme por la silueta para el casamiento de mi hermano. Pues en noviembre luciré una hermosa panza de embarazada.
Por primera vez en años, como sin culpa. Sin preocuparme por si pasado mañana mi cuerpo me facturará el raviol que comí hoy.
Por primera vez en añor, quiero que me crezca la panza.
Así fue desde el Evatest Positivo, hasta ayer…
Hoy me atormenta una conversación que mantuve en la fiesta del reencuentro de ex compañeros del secundario.
- Estoy embrazada.
- Sabés que te iba a preguntar, pero no quise meter la pata por si era gordura.
- ¡¿Gordura?!. Estoy embarazada de menos de dos meses.
Si mi hijo sale con cara de bon o bon ya sé a quien echarle la culpa.
Julio 14, 2008 a las 1:44 pm |
Bueno si a los dos meses ya se te nota tanto … creo que estas exagerando !! Mira que despues que el bebe sale la comida queda
Julio 15, 2008 a las 7:59 pm |
Es que no se me nota el embarazo, se me nota la gordura!