- ¿Cosis?
- ¿Qué?
-¿Cositito habrá sentido algo?
- ¿Te das cuenta, mi amor?
- ¿De qué?
- No podemos estar ni medio minuto sin nombrarlo.
- Y no. Parece que es en serio que te cambia la vida.
- ¿Cosis?
- ¿Qué?
-¿Cositito habrá sentido algo?
- ¿Te das cuenta, mi amor?
- ¿De qué?
- No podemos estar ni medio minuto sin nombrarlo.
- Y no. Parece que es en serio que te cambia la vida.
Jessica: Voy a ser una prácticas de counseling. La futura profesional me hace tres entrevista, me graba, y después discute mi caso con sus profesores y la clase.
Gustavo: Ah… Va a hacer tu caso público. Éso, el blog. ¿no querés anotarte en Gran Hermano también?
Asi dice el estudio.
ESTAMOS FELICES Y EMOCIONADOS.
Llegó el día.
Hoy vamos a sentarnos una vez mas frente a la genetista y ella nos dirá si los cromosomas de mi bebe se combinaron de a pares o existe alguna anomalía. (seguramente usara esas palabras, que nosotros ya sabemos traducir)
Cuando el lunes 11, salimos del obstetra, y nos dijo que la TN estaba agrandada, con Gustavo acordamos no contarlo, para no tener que escuchar muchas opiniones. La determinación duró lo que tardaron los familiares y amigos en llamar para saber como había salido todo, y si ya se veía el sexo. (cinco minutos).
A las pocas horas, la noticia estaba colgada en el blog.
Me resulta muy difícil no contar algo sobre mí. Lo que sea. Bueno o malo. Incluso pasajero. Cuando tengo una propuesta de trabajo que me entusiasma, cuando discuto con Gustavo, cuando me cae mal algo que comí. No sé decir: “bien” en general, si hay algo en particular para contar. No supe –entonces – decir que en la ecografía había salido todo bien, cuando la translucencia nucal había dado aumentada
(Aclaración a amigas: la incapacidad para guardar secretos cuenta solo para los propios. Los vuestros se guardarlos)
Y cuando uno comparte, abre el juego. Escuchamos opiniones que fueron desde: “podes abortar”, hasta “un nene down es lo mas tierno que hay”, pasando por todos los demás matices. Nosotros no estamos en ninguno de los dos extremos. Recibiremos a este bebé llenos de los dos únicos sentimientos que nos despertó hasta ahora: mucho amor y mucho miedo.
Sea como sea, hay mucho que aprender.
Me preguntan si estoy nerviosa. Y yo, la fatalista, la dramática, la llorona, debo decir que contra todos los pronósticos, estoy tranquila… segura de que sea lo que sea será lo mejor. Feliz de ser mamá de Cositita o Cositito y del hombre que elegí tener a mi lado para siempre.
Gracias a todos los que están pendientes, mandando tanto amor en forma de sms, mail y comment.
Apenas regreso: el resultado.
-Y si los resultados no salen bien, ¿qué va a pasar?
-Lo mismo que si salen bien. Lo voy a amar y lo voy llevar a ver a Chicago.
-Si vos no vas nunca a la cancha.
-Porque no tenía un hijo varón.
- Estás distante.
- Estoy enojada.
- Igual no te estoy abrazando a vos, estoy abrazando a Cositito.
- Cositito está distante como yo.
- No, si Cositito podría salir de la panza, me abrazaría.
- …
- ¿Asi ves? No es tan difícil
- …
- Los amo.
- Yo también.
- ¿Y Cositito?
- No sé, si según vos tiene vida propia.
Bueno… ya pasó.
A la hora pautada, creo que minutos antes, estábamos en la clínica.
En la ventanilla, nos vendieron el combo… Con el estudio de la biopsia, por unos pesos más, te hacen la contraprueba. Algo así como el doping y el antidoping, o como las gaseosas y papas grandes de Mc Donald o la garantía extendida del lavarropa.
Mientras esperábamos, una pareja salía de la una sala, ambos con sonrisas gigantes. La miré sin disimulo, ella también me miró y la felicidad le rebalsaba. Me dijo “salio todo bien. Estamos esperando a nuestra nena” Mire a Gustavo y le dije. “A la señora le salió todo bien”. Y antes de terminar la frase, los cuatro estábamos lagrimeando. Ellos por obvias razones, nosotros dos por sensibles, por empatía, porque fueron días en que todo, la felicidad y la tristeza, propia y ajena, servían de excusas para lagrimear.
Luego, mi turno.
La doctora, amiga de mi amiga, tan amable y contenedora como me había parecido por teléfono.
Primero la ecografía. Eso era nuestro aliciente. “Vamos a volver a ver a Cositita.”
Mide 2 cm. más que la última ecografía. (9 días antes)
La TN dio igual. Fantaseaba que se hubiera achicado, que el liquido amniótico hubiera desaparecido de la nuca del bebé, o que el anterior ecografista, miope, chicato, ignorante, inexperto, hubiera medido mal. Pero no. Los mismos odiosos 24 mm.
El dato positivo: al bebé se le ve el hueso nasal. A los bebes con síndrome da down se les suele ver más adelante (en la semana 16). Siempre hablando de estadísticas, generalidades. ¿Pero si un dato estadístico me angustió tanto, por que no alegrarme con este?
El dato de color: nos dijo que lo tomáramos con pinza, que no podía confirmarlo, pero que mi bebé tenia toda la pinta de ser un varoncito!
Luego, la punción.
Duele más de lo que te dicen. Pero no es insoportable. Sentís que te pellizcan por dentro. Y un movimiento raro. Es un instante. Te impresiona.
Nuevamente una ecografía para ver que Cositita esté bien. Y lo estaba.
Luego, las recomendaciones del caso.
En casa, en reposo, algunos tironcito y dolor de ovarios como cuando te estas por indisponer. A la noche, unas líneas de fiebre, que no sé si fue una reacción normal del estudio, casualidad, o qué. Me asusté (para no perder la costumbre), llamé a la médica, me tomé el parecetamol que me recomendó, y a la mañana siguiente, me levanté lo más bien. Un dia mas de reposo, y acá estoy…
Mas tranquila
Mas confiada
Agradecida por todo el apoyo, los sms, las llamadas, las visitas, los comment, los mail, las oraciones, la buena onda, los cuidados, y el amor que sentí estos días.
El resultados, el miércoles 27.
Ayer iba a empezar este post diciendo: estoy tranquila; porque estaba felizmente tranquila. Pero hoy me levanté con un nivel de histeria importante. Dolor de cabeza, taquicardia, irritación. Para colmo, todo el mundo aconseja que tengo que estar tranquila… “TENGO” que estar tranquila. Como si dependiera de mi voluntad. No estoy tranquila. Estoy yendome a hacer un estudio, que conlleva un riesgo de aborto, para descartar o confirmar que mi bebe tenga un enfermedad de la que nadie quiere ni escuchar hablar. No estoy tranquila. No puedo. No sé. No me sale. Hablar de tranquilidad, me parece estar hablando de ciencia ficción.
Esperanzada de que todo saldrá bien? Si. Confiada en que todo saldrá bien? Si. Pero completamente nerviosa. Y bastante angustiada.
Luego, 48 horas de reposo.
El viernes vuelvo a escribir… ya- espero- sin tanta taquicardia.
Con diferencia de una noche, ambos soñamos con Cositita.
La madrugada del domingo, en Rosario, soñé que Cositita ya había nacido. Era un bebé enorme. Lo llevabamos al médico, y este nos decia que lo tenían que operar del huesito dulce porque no lo alzábamos lo suficiente y se había atrofiado.
La madrugada del lunes, en Santa Fe, Gustavo soñó que estaba en la puerta de un teatro, esperándome. Venía María del Carmen Valenzuela y le preguntaba: ¿acá es la obra de teatro de Cositita?
El que se anime a interpretar… bienvenido a los comment.