El sábado almorcé con dos amigas, una de ellas, madre de una beba de 40 días. Al volver le contaba a mi hermana sobre el paseo.
- Manejé el cochecito de la beba. No es tan difícil. Pensé que costaba más.
- Depende la marca, al principio puede ser duro, pero después te acostumbrás.
- Lo difícil fue tenerla a upa. Temblaba.
- ¿La beba?
- Yo.
- ¿Y tu amiga como estaba?
- En crisis. Dice que la beba depende constantemente de ella.
- Y sí.
- Y lava toda la ropa a mano.
- Mirá…
- Y plancha toooodo, porque la plancha mata toooodo.
- Son teorías. Yo ni siquiera tenía plancha, y Marco está lo más bien. No creo que sus problemas de conducta sean porque no le planché la ropa.
- Jaja.
- …
- Igual me da miedo.
- ¿Qué cosa?
- No poder con toooodo… ¿Vos me vas a ayudar?
- Claro. Te voy a dejar a Marco y me voy a llevar a Abel.
Escrito por jessivalls