Gustavo escribe una demanda para la facultad, en la notebook que antes era mía y ahora es de los dos, porque “lo que esta en casa es de todos”, enseñanza que traigo de la casa de mis padres, y que elegí seguir (no como la de que las mujeres lavan los platos y los hombres cambian lamparitas); yo tipeo en la PC que era de él, pero que hoy tiene sesión para ambos. Cada tanto una caída de ojos, una frase en la ventanita del chat, o una caricia al pasar, nos recuerda que estamos ahí: presentes.
Esta plenitud que hoy se me presenta tan cotidiana, alguna vez fue un sueño que creía que nunca iba a alcanzar… No nací feliz y mucho menos enamorada. He sido una niña que sufría por sentirse diferente, una adolescente acomplejada y una treintañera solterona. Me ha tocado ser el número impar de muchas cenas de parejas, ir sola al cine, y asistir a varias (y horribles e interminables) citas a ciegas. Me he justificado con frases… “los hombres me temen” “prefiero la soledad así no tengo que darle explicaciones a nadie” “pasa que mis energías están todas puestas en la profesión, y no le doy lugar a la pareja”. Pasé mucho tiempo descreída del amor. No del que a mí no me llegaba… sino de AMOR en general. Estaba convencida de que nadie amaba a nadie, que la gente simplemente se conformaba para tener una compañía… Y volvía a justificarme diciéndome que para eso “prefería la nada”.
Había desarrollado un humor ácido para referirme a las parejas felices…
Primero fue reconocer que estaba equivocada.
Segundo, admitir que yo también quería un amor…
Y después, él. Tan simple, tan cotidiano. Tan hermoso. Y fluyó. Y creció. Y se multiplicó.
Hoy hago, digo y pregono esas mismas cosas de las que antes me hubiera burlado una hora seguida… Como ayer por ejemplo, cuando Gustavo configuraba la red inalámbrica y me pregunto:
-¿Qué nombre el pongo a la red?
Los dos respondimos al unísono:
Jessica: Abel // Gustavo: Cositito
Finalmente, le quedó ”Jessica” a la PC que era de él. “Gustavo” a la notebook que era mía. Y “Abel Cositito” a la red que las conecta.
¿Patético? ¿Tierno?
Hoy, para mí, simplemente inevitable.
(Ustedes pueden ser sinceros… Y burlarse una hora seguida.)
Escrito por jessivalls