Lo que Dios quiera

Agosto 27, 2008

 Llegó el día.

 

Hoy vamos a sentarnos una vez mas frente a la genetista y ella nos dirá si los cromosomas de mi bebe se combinaron de a pares o existe alguna anomalía.  (seguramente usara esas palabras, que nosotros ya sabemos traducir)

 

Cuando el lunes 11, salimos del obstetra, y nos dijo que  la TN estaba agrandada, con Gustavo acordamos no contarlo, para no tener que escuchar muchas opiniones. La determinación duró lo que tardaron los familiares y amigos en llamar para saber como había salido todo, y si ya se veía el sexo.  (cinco minutos).

 

A las pocas horas, la noticia estaba colgada en el blog.

 

Me resulta muy difícil no contar algo sobre mí. Lo que sea. Bueno o malo. Incluso pasajero. Cuando tengo una propuesta de trabajo que me entusiasma, cuando discuto con Gustavo,  cuando me cae mal algo que comí. No sé decir: “bien” en general, si  hay algo en particular para contar. No supe –entonces – decir que en la ecografía había salido todo bien, cuando la translucencia nucal había dado aumentada

 

(Aclaración a amigas: la incapacidad para guardar secretos cuenta solo para los propios. Los vuestros se guardarlos)

 

Y cuando uno comparte, abre el juego. Escuchamos opiniones que fueron desde: “podes abortar”, hasta “un nene down es lo mas tierno que hay”, pasando por todos los demás matices. Nosotros no estamos en ninguno de los dos extremos. Recibiremos a este bebé llenos de los dos únicos sentimientos que nos despertó hasta ahora: mucho amor y mucho miedo.

 

Sea como sea, hay mucho que aprender.

 

Me preguntan si estoy nerviosa. Y yo, la fatalista, la dramática, la llorona, debo decir que contra todos los pronósticos, estoy tranquila… segura de que sea lo que sea será lo mejor. Feliz de ser mamá de Cositita o Cositito y del hombre que elegí tener a mi lado para siempre.

 

Gracias a todos los que están pendientes, mandando tanto amor en forma de sms, mail  y comment.

 

Apenas regreso: el resultado.