Abel está distante…

junio 30, 2011

Abel está distante. De pasar a ser el nene más “mamero” del mundo, de tener que soportar comentarios del tipo “ese chico está demasiado pegado” “¿No te convendría empezar a hacer un corte para que no sufra cuando nazca el hermanto?” ( “No, claro, seguro es mejor que sufra por adelantado, y sin motivo sienta que su mamá prefiere estar menos con él”, dan ganas de responder)… Decía que de pasar a ser el centro de la vida de mi hijo,  pasé a ser casi ignorada por él.  Bueno, un poco exagero. Ignorada no, pero digamos que no soy su mejor plan. Como estoy enferma y no quiero tomar frío, desde el lunes que  lo empezó a llevar Lorgia al colegio. Lo preparé durante todo el domingo, creyendo que sería una dramón… (“Mamita está enferma, no puede llevarte al cole, vas a ir con Lorgia…”) Tanto lo preparé que  resultó ser  su mejor opción.  Podría jurar que hasta va más contento.  Pero eso es solo un dato más.  La prefiere a cualquier plan conmigo… Yo me quejaba de que no podía hacer nada si él estaba en casa, ahora la que no puede hacer nada es ella. Le propongo juegos, lecturas, tele, pero él todo quiere hacerlo con ella. Cuando despierta de la siesta, pide por “agia, agia, agia”  y no hay quien lo consuele si Lorgia ya terminó su horario de trabajo y se fue.  .Ayer, que yo estaba en cama, prefirió dormir la siesta solo en su cuna, que al lado de mamá, en la cama grande, con la tele de fondo!!!… Y de noche, le da lo mismo que lo duerma yo el padre…  antes no se dormía hasta que yo no pasara por su cuna y me quedaba un rato con él. Incluso hoy se despertó de madrugada y quiso pasar a nuestra cama… ¡¡¡del lado del papá!!!!    Sus besos, que antes me regalaba sin cuestionamientos, pasaron a ser un bien preciado, imposible de conseguir. Y podría seguir enumerando situaciones en las que sin la menor vergüenza,   me desprecia diciendo: “mamá no”. Espero que sea un berrinche o enojo pasajero por la inminente llegada del hermanito, pero sobre todo espero que sea pasajero porque se me está partiendo el corazón.


De una feliz coincidencia a una familia

junio 1, 2011

A los  dos meses de salir,  Gustavo me preguntó si quería mudarme con él. Le dije que me parecía muy pronto. En esa misma conversación me contó sus ganas inmensas de tener un hijo, le conté las mías, y decidimos empezar a buscarlo. Recuerdo que lloramos juntos por la feliz coincidencia… Aunque él no entendió  –todavía no entiende- que estuviera dispuesta a tener  hijos pero no a convivir. Para mí era clarísimo:  irme a vivir con él significaba dejar mi departamento que alquilaba a buen precio y sin necesidad de garantía. Y si la cosa no resultaba, me quedaba sin nada. En cambio si teníamos un hijo y la cosa no resultaba, me quedaba mi hijo.

No es lo mismo –pensaba- ser soltera a las 32 años que ser soltera y tener un hijo. De las  solteras se piensa “por algo será”. De las solteras con hijos se piensa: “pobre chica, no resultó”.  No sé por qué creía que era mejor que me tuvieran lástima a que me tildaran de complicada.

Claro que en ese entonces no tenía la menor idea lo que era la maternidad y lo que hubiera costado criar a un hijo separada de un padre.

Afortunadamente, Abel tardó varios meses en llegar. Y cuando nos enteramos de la noticia ya teníamos fecha para vivir juntos, y yo sentía que si la cosa no funcionaba, perdía mucho mas que un alquiler barato. Aunque en honor a la verdad, sabía que iba a funcionar.

Enterarnos, fue una felicidad inmensa. Recuerdo ese primer embarazo como una de las etapas más felices de mi vida… Sentía que  era un sueño hecho realidad…  El sueño concretado de una mujer post30, con el reloj biológico puesto en marcha,  y el sueño de un hombre de 40. Mi sueño y el sueño de él. O más bien, mi sueño + el sueño de él. Un sueño individual, sumado a otro sueño individual, que no es lo mismo que un sueño compartido.

Lo disfrutamos juntos, lo vivimos juntos, pero el punto de partida,  nació de las necesidades individuales.  De mi necesidad de ser mamá, más su necesidad de ser papá. Los dos queríamos lo mismo y hubo  ¡feliz coincidencia! . Pero no dejó de ser la realización de dos sueños individuales, sin que eso le quitara ni romanticismo, ni poesía…

Abel nació,  sobrevivimos al puerperio, y la idea del segundo hijo empezó a rondar en nuestras cabezas…

Pero ya no era una necesidad, ni un sueño individual.  Yo ya estaba realizada como mujer y mamá. Y Gus supongo que también como papá. Lo hablamos algunas veces, medio por arriba, como suelen los hombres hablar de estas cosas, un poco para conformar nuestra necesidad (o la mía, perdón a las demás mujeres por generalizar) de teorizar los sentimientos, casi como cuando me da el gusto de ver una peli romántica en vez de una de acción.

La llegada de este hijo no viene a cubrir ninguna falencia ni a cumplir con ningún sueño individual .  Fueron puras ganas de agrandarnos.

Para mí, es la confirmación de que estamos en el buen camino, de que seguimos eligiéndonos… Confirmación que no llegó ni con la libreta roja ni con nuestro primer hijo.  Llegó con Dante.

Cuando empecé a buscar a Abel, Gustavo era casi un desconocido. Salió todo bien, pero podría no haber sido así. Yo estaba en plena etapa del enamoramiento y todavía no le conocía ningún defecto. Cuando empezamos a pensar en un segundo hijo, ya sabía exactamente quien era mi compañero.

No lo buscamos con obsesión que buscamos de Abel, contando los días, angustiándonos cuando comprobábamos que ese mes tampoco iba  a ser. Lo buscamos relajados, cuando se podía, si se podía.

Y cuando llegó la noticia, para mí fue como renovar los votos matrimoniales…

Hasta ayer éramos una joven y feliz pareja con un hijo.  Hoy Dante nos convierte en una familia…

Es nuestro sueño compartido hecho realidad.


Apestada

abril 26, 2011

Hace un de días que vengo con dolor de cintura, de cadera, de pecho, sin poder respirar bien, estaba convencida que tenía que ver con el sobrepeso, la posición del bebé, el estar mal dormida ( por culpa de la acidez y el reflujo y las ganas de orinar constante, malestares  típicos de mi estado…)  Hasta tenía un post en la cabeza al respecto, que no publiqué, enredada por el título que naturalmente me salía :  “hecha mierda” pero me parecía feo asociar tan fea  frase a la “dulce espera”, y  “pomada” “puré” “bolsa” no  expresaban del todo lo que sentía… Y también me parecía feo  quejarme de mi estado de embriaguez, habiendo tanta gente que quiere embarazarse y no puede. Un poco está bien, si el remate o la gracia lo valen, pero no había ninguna posibilidad de risa en mi catálogo de quejas,  y quejarme por quejarme, por el solo hecho de que el resto se entere de que estoy mal, me da la misma sensación de desagradecimiento que cuando me quejo de que tengo mucho trabajo, y empiezo a pensar que Dios  se va a enojar conmigo y no me va a mandar mas trabajo, o en este caso mas embarazos, y yo todavía quiero de las dos cosas… Además, tengo mi costado frívolo,  y en épocas de Juana Viale que lleva tan bién su embarazo, no queda muy cool que digamos, mostrarme con estos achaques.  Pero ayer me levanté sin voz, con muchísima tos y dolor de garganta. Asi y todo, tarde unas horas más en entender que Dantecito, pobre, no tenía nada que ver con mis malestares y que lo que tengo es una gran gripe gran!! Así que sin culpa ni remordimientos puedo decirles que estoy bien hecha mierda! Y lo ideal sería que también  funcione a la inversa y Dios no quiera  mandarme mas gripes, aunque mejor no, porque antes de terminar de escribirlo ya empiezo a pensar, que me puede mandar cosas peores. Maldita cabeza. Maldita gripe. Maldito concepto me inculcaron las monjas de Dios castigador, aunque ellas decían que Dios era amor, ¿de dónde saqué que castiga? Me fui de tema.  Y me despido sin gracia ni remate. Pero tenía ganas de contarlo.

Y chau, voy a intentar pegar un ojo.


Resiste un archivo

abril 25, 2011

-¿Cuándo se van a hacer esa ecografía en colores que se le ve la carita?- preguntó mi suegra.

-La 4 D, creo que es cerca de semana 30.

-Igual no  la vamos  a hacer – acotó Gustavo.

Mi suegra y yo lo miramos interrogantes.

-Es cara y no vale la pena.

Mi cara se parecía cada vez más a un signo de pregunta.

-Vos misma escribiste en el blog de Abel que no te había emocionado ni mas ni menos que otra. Y medicamente no aporta ningún dato.

-¿Pero cuando Dante nos pregunte por la suya, qué vamos a hacer?

-Le vamos a mostrar la de Abel… si son todas iguales… Y eso también esta escrito en el blog- acotó antes de que pueda protestar.


Había una vez…

abril 4, 2011

…Había una vez un hermanito que vivía en la panza de mamá. Estaba todo el tiempo  nadando y nadando y nadando en el líquido amniótico, un poco aburrido y un poco triste porque se sentía solito, hasta que un en día, en la pared del Útero encontró una inscripción que decía:  “Acá vivió, durante nueve meses, Abel Martinez Valls”. El hermanito quiso saber qué significaba eso, se compró una lupa, afinó su oído y se puso un traje de detective para averiguar. Tanto averiguó que, al final,  descubrió que Abel era su hermano mayor y que vivía fuera de la panza de mamá, y que le gustaba mucho jugar a los autitos, ruuuuuuuuuuuuuu, ruuuuuuuuuuuuuu; a la “cocó” (pelota)  y hacer muchos gooooooooooool!!! gooooooooool!!! y también le encantaban las… las… laaaaaas cooooooosquiiiiiiiiiiilliiiiiiiitaaaaaas!!!!… Entonces, el hermanito se puso muy contento porque supo que cuando saliera de la panza de mamá no iba a estar solo, que su hermano mayor lo iba a estar esperando para jugar con él. “Pero -pensó- no puedo aparecerme en su casa con las manos vacías”, entonces, el hermanito ni lerdo ni perezoso, se puso a fabricar una pista de autos de carrera ¡de tres pisos! para regalarle al hermano mayor cuando saliera de la panza de mamá… Y ahora,  en vez de nadar y nadar y nadar todo el día, también construye  la pista… Porque el hermanito te quiere mucho a vos. Vos lo querés al hermanito?

No.

-Bueno, mi amor, otro dia te convenzo… Ahora ” colorín colorado este cuento… se ha ter-mi-na…

-…do.”

-Muy bien…

-Má!.

-¿Mas qué? ¿Queres que te lo cuente otra vez?

-Ah.

-No, mamita, ya te lo conté cinco veces. Ahora a dormir… que descanses y sueñes con los angelitos y los “angéles”… y muchas cosas lindas… Mamita va a estar en su cama, si necesitas algo la llamás bien fuerte, pero sin zarparte, hijito, que mamita también esta cansada. Chau, cielito. Te amo.


El Nido

marzo 28, 2011

-Mirá como me quedó la pava, mi amor…

-Bien, bien.

-¡Parece un espejo!  Y ahora voy por la olla. ¿Sabes por qué me agarró este ataque de limpieza?

-¿Estás aburrida?

-No. Se llama sindrome del Nido… Parece que le da a  las embarazadas, que se obsesionan por tener todo limpio antes de que nazca el bebé.

-Que raro que leas algo y después te ataque…

-No. Esta vez fue al revés. Primero me atacó, y despues me enteré de que existía.

-Aha…

-¿No esta buenísimo?

-Y sí,  de todos las locuras que te dan, esta parece la más productiva…

Y asi fui,  todo el fin de semana largo presa de mis palabras, cada cosa fuera de lugar, cada tarea doméstica sin hacer, cada vez que terminamos de comer y había que lavar los platos,  cada juguete de Abel fuera del baúl de los juguetes, mi marido me reclamaba:

-Jessica, Jessica… El Nido!! Hay que poner a punto el Nido!…

***

Esta mañana, antes de que Gustavo se fuera a trabajar, ya estaba la cocina dada vuelta, el microondas en la mesada, la heladera abierta, descongelándose; Lorgia (la empleada) limpiando a fondo el horno… Yo, sentada, desayunando. Mi marido pasa a saludar.

-Estas embarazada Lorgia?

-No, no… -respondió asustada- Por qué?

-Por nada, nada…

Despues se acercó a mi y me dijo al oído:

-¡Así cualquiera tiene el síntoma del Nido! Te agarra a vos y lo padece Lorgia.


El ultimo orejón del tarro

marzo 11, 2011

-Aia, mi amor!

-¿Qué te duele, cosis?

-Nada, que hoy tenemos obstetra.

-¿Hoy? ¿Como no me dijiste nada?

-Acabo de acordarme. ¿Podés?

 

***

 

-Y vos,  volviste a hacer  yoga para embarazada, no? -Me preguntaba una amiga.

-Eh? Yoga? No… Ni siquiera se me ocurrió.

 

***

 

-¿Qué haces ahí sentada, cosis?

-Ah… Nada. Trato de sentir las burbujitas de Dante

-¿Dante ya hace burbujitas? ¿Y cuándo pensabas contarme?

 

***

 

-¿Y qué le compraste al bebé?

-…

 

***

 

-Mirá cuando Dante te reproche que al hermano le escribiste un blog y a él nada – me decía un amigo.

-Pero si a Dante tambien le escribo un blog!

-Ah! No avisaste nada!

-No?

-Igual no tiene la onda de otro –intervino Gustavo.

-¿Cómo que no? ¿Qué querés decir? ¿Que no esta bueno? ¿Qué ya no te gusta como escribo? eh? eh?!!

-Nada que ver,  simplemente que antes escribías mas seguido.

-Porque tenía mas material. Vos me dabas mas material… – le devolví la gentileza-

-Es cierto – se hizo cargo Gustavo- Nos la pasabamos hablando de Abel.

-¿Y ahora? -preguntó mi amigo.

-También nos la pasamos hablando de Abel.

 

***

 

Y no señores, el segundo embarazo no es como el primero,  ni para lo malo: los miedos, la ansiedad, los malestares; ni para  lo bueno: la sensación de superioridad que sentía por hacer lo que la humanidad hace desde el inicio de los tiempos: procrear.

Concebí y espero a Dante con el mismo amor que Abel, pero con mucho menos ansiedad.  Supongo que eso le traerá algunos   perjuicios: menos fotos, menos recuerdos, algunos olvidos, ropa y jueguetes segunda mano. Y a cambio, tendrá un hermano mayor para jugar  y una madre que va a saber dormirlo sin ponerlo nervioso, entre tantas otras cosas.