Pura emoción

Primero fue Cositita… y su diminutivo ¡Tita!.

Nos arriesgamos a llamarlo Ona.

Un ecografía lo convirtió en Cositito.

Amagó con ser Evo.

Finalmente, optamos por Abel.

Ahora también lo llamamos Burbujita…

Pero nada me causa más emoción que cuando Gustavo se refiere a él como “mi hijo”. ¿No suena milagroso?

4 respuestas a Pura emoción

  1. Corin dice:

    Muy querida mia, no te ilusiones. Para los aciertos será “mi” hijo. Para los errores, “tuyo solito”.

  2. jessivalls dice:

    jajaja. Muy bueno.

  3. Marisa dice:

    Este es un comentario de tía, sin hijos, de casi 34 años referido al mundo “ito-ita” …. cuando escucho a los padres, noto que hablan todo en diminutivo… todas las palabras automáticamente pasan a ser de terminación ito-ita y uno se acostumbra a hablar así… y por lo tanto, lo aplica también! Hasta que de repente ellos te miran con cara de.. ya soy grande! y te dicen por que hablás así? (con tonito de chiquita..) eso por lo menos me pasó con mi sobrina de 8 años y mi primita de 9, quien me dijo …ya no juego con muñecaaasss!! (pero yo jugué con muñecas hasta los 12.. y ahi me sentí como las viejas que comparando acciones!!! que horror!!)
    Más allá de los apodos, el llamarlo “mi hijo” a mí también me suena mucho más conmovedor … tal vez porque refleja la magnitud de lo que significa realmente.!!

    Los quiero!!

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