Primerizos

El viernes a la noche fui a una fiesta del trabajo, había mucha, mucha comida, toda rica, y me tenté. Comí menos de que lo que hubiera comido hace ocho meses, pero bastante mas de lo que suelo comer de noche, desde que transito el último trimestre del embarazo.

Sabia que me iba a caer mal. Mientras, saboreaba los ñoquis le decía a Gustavo: “esto lo voy a pagar caro”. Y así fue. Me pasé toda la madrugada del sábado vomitando…

Al día siguiente, además de sufrir el cansancio, hice dieta casi todo el día. Tomé mucha seven up y recién a las 4 de la tarde mi primer bocado: media porción de tarta de calabaza. No por hambre, sino porque me repercutían las palabras de la partera del curso de preparto: “una embarazada debe hacer las cuatro comidas diarias: el bebé necesita glucosa”.

Horas después, buscapina mediante, me sentía bastante mejor y me tenté con un cuartito de alfajor de chocolate, gentileza de una amiga que vacacionó en Mar del Plata. Sé que no debía, pero me repercutían otras palabras que no sé quien dijo alguna vez y, desde entonces,  tomé como lema: “si el cuerpo te lo pide, es que podés comerlo”.

Abel me premió moviéndose como loco: sentirlo es la actividad que más disfruto últimamente.

A la noche, fiesta en lo de un amigo de Gustavo. Ya me sentía bárbaro y no dudé en comerme una empanada de humita. Una sola. No quería volver a pasar una mala noche. Y el cuerpo, esta vez,  no me pedía más. Tomé, además, mucha seven up y mucho frío… Al rato, empecé a sentirme mal. Muy mal. Dolor en forma de puntadas, en la panza. No en toda, sino en la parte de arriba, razón por la cual descarté que fueran contracciones. El dolor, que cada vez era más intenso, incluía también el pecho y la espalda. Ya había tomado una buscapina y no sabia si podía tomar otra.

Conclusión, terminamos por primera vez en todo el embarazo, en la guardia de la Santa Isabel, clínica en que nacerá Abel.

A pesar de que expliqué al recepcionista que mi consulta no era ginecológica, al verme la panza, el muchacho me derivó a la guardia obstétrica.

Ya con la médica, le expliqué primero cuáles NO eran las causas de la consulta que las que sí. No había ido por creer que estaba en trabajo de parto, ni por tener contracciones, ni por nada que pudiera relacionarse con mi inminente parto. Quería evitar que me tildaran de primeriza paranoica. Le expliqué entonces que tenía una ataque al hígado y no sabía  debido a mi embarazo, como medicarme.

-Empecé así anoche después de una comilona.

-¿Se te pone la panza dura?

-Sí, y hoy seguí todo el día mal…

Gustavo me hacía señas de que le dijera del alfajor, pero preferí omitir el dato.

-Son contracciones.

-No, me duele acá, ¿ve?, en la boca del estómago.

-Ése es el fondo de útero.

-Creí que se sentían en la zona ovárica.

– No. Abrí las piernas te voy a medir la dilatación.

Gustavo pudoroso giró.

-Ay

-Aguanta

-Uf…

– Un dedo. No es nada. Volvé cuando tengas esos mismos dolores, por lo menos tres veces en diez minutos, durante dos horas.

(…)

-Cosis

-¿Que?

-Cuatro clases de curso de preparto, y a la primera contracción vinimos a la guardia.

-Y buen… somos primerizos.

-No. Somos patéticos.

(…)

-¿Lo vas a contar en el blog?

-No se lo voy a contar a nadie.

Pero ya saben… ¡No puedo!

4 respuestas a Primerizos

  1. Daniela dice:

    Y …uno no sabe sabiendo ser madre..aprende en el camino!!!! Asi que no por ir a un curso lo ibas a saber, es como cuando salis de la Universidad y pensas que sabes todo y ante el primer trabajo te das cuenta que tenes que volver a 1º año!!!!
    Yo iba por mi segundo parto e insistia que eran gases y no contracciones. Llegue a la clinica con 10 de dilatacion y contracciones cada 5 minutos cuando en realidad iba a ser cesarea!!!
    Vamos que se vienen los ultimos tiempos…!!!
    Dani
    PD: Vivo muy cerca de Santa Isabel,ahi nacieron mis sobrinos!!!

  2. Teresa Paredes dice:

    Hola Jessy!
    Cómo me gusta leer tu blog y sentir que comparto con vos esos momentos tan importantes en la vida de una mujer!! Me hace acordar a mis propias experiencias, sólo que yo no podría haberlas descripto tan bien como vos.
    Ya falta poco, te deseo lo mejor!! Besos para vos y para tu madrido que adivino debe ser tan buena persona como vos.

  3. jessivalls dice:

    Daniela: ah, me tranquiliza lo que decis. Me sentí medio tonta inistiendo con mi ataque al hígado.

    Teresa: gracias, me encanta que leas el blog y te guste. Y mas que me digas lo que mas lindo que me puden decir: que lo que siento yo es lo que sienten todas las mamas!!

  4. Ana dice:

    jajajajajajaja!

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