El puerperio que viene

Recuerdo el puerperio como una de las épocas más extrañas de mi vida. Siempre digo que si alguna vez me vuelvo loca  hay que buscar los antecedentes en ese período.  Un día fui a la guardia, con Abel en brazos, asegurando que  había vomitado como la protagonista del exorcista ( no en color, sino en cantidad).  El médico  le hizo tantos estudios al pobre de mi hijito, que desde entonces, salvo una vez que se cayó de la calesita, no volví a una guardia. Espero paciente el momento de ir a la pediatra.

Otra vez, luego de ponerle una pomada para el lagrimal, le vi el ojo hinchado, como si tuviera un huevo. Pestañee y el ojo ya estaba normal. De todos modos, llamé a la oftalmóloga infantil y le conté lo que había visto.

-¿Pero como, se hincho y deshinchó en un segundo? –preguntaba asombrada.

Otra vez me desperté de madrugada, y empecé a zamarrear  a mi pecho al grito de:

-¡Despertate Abel, despertate. No te mueras!”

No entiendo como nadie me internó.

Tampoco entiendo cómo mi marido no me dejó.  Creo que él andaba  tan dormido como yo.

Hay muchas teorias sobre el extraño comportamiento de las puérperas;  algunos creen que se debe a desordenes hormonales,  otros a factores psicológicos  ante la tremenda responsabilidad que se nos vino encima. Yo creo que es, simplemente,  falta de sueño.  Para mí, los tres primeros meses fueron un laaargo día de 2160 horas, con pequeños, pequeñísimos, casi insignificantes intervalos.

Cuando uno no duerme, piensa mal.

También experimenté sentimientos de maldad. Me daba mucha, pero mucha bronca que mi marido pudiera seguir sus rutinas y yo no.  Sus rutinas eran ir a trabajar, pero a mi me resultaba totalmente injusto que él pudiera atravesar la puerta de casa cuando quisiera. Y Gustavo es de lo que todavía nos acompañan a los controles pediátricos.  O sea, un padre presente. También me generaba ganas de gritar y romper algo cuando me daban consejos inaplicables.

-Dormi cuando duerme el nene- por ejemplo.

¡¡¡¿Y si duermo  cuando duerme el nene, cuándo me baño? eh??!! ¿Cuando como? Cuándo me depilo los bigotes?! eh? eh?!!!” – Eso sin contar que, además, trabajaba. Pero ese es otro tema, que responde únicamente a una (ir)responsabilidad mía, por eso queda fuera de este análisis.

Otro de los odiados consejos era el clásico:

-Tendrías que hacer algo por vos, si no estás bien con vos misma, no podés estar bien con el bebé. ¿Por que no te anotás en un gimnasio?

–  ¡¡¿Gimnasio?!!! Gimnasio??!! Cuando voy a ir al gimnasio?!!!

-Entre teta y teta- respondía alguien evidentemente mas desequilibrado que yo…

-¡¡¿Y yo que sé cuando va a querer la próxima teta??!! No oíste hablar de la libre demanda!?!!!

Y como la libre demanda me impedía desprenderme del vástago, me  fui, con mi Abelito a cuestas a inscribirme a un gimnasio de planta baja que tuviera espacio para dejar el cochecito al lado de una cinta de correr. Afortunadamente, la recepcionista que me atendió sí dormía 8 horas por día y tenía todas sus neuronas activas y me explicó que un gimnasio, con la musica a todo lo que da, pesitas por doquier,  era un lugar hostil y hasta peligroso para un bebito recien nacido.

Esa no fue la única vez en ese período que puse en riesgo la integridad física de mi hijo. Antes del alumbramiento había dado el examen teórico de manejo, y como estaba por vencerme el plazo para dar el práctico, y no quería que mi logro hubiera sido en vano, me decidí a terminar el trámite para sacar el registro de conducir. Fuimos con Gustavo a la pista preparada para practicar, con Abel perfectamente colocado en su huevito, insertado en el asiento trasero del auto. El hombre de la entrada nos miró como si fuésemos locos.

-La gente que viene aca no tiene registro todavía, están aprendiendo.

-Sí, sí. Igual que yo.

-Lo que quiero decir que es peligroso y ustedes están con un bebé.

-Pero si van todos re despacito -me atrevi a insistir.

Lo siento, no esta permirido entrar con menores. – cortó por lo sano sin ganas de explicar lo obvio.

Para hacerle honor a la verdad, ademas de los consejos inútiles, me molestaban también los consejos útiles. En realidad, me costaba diferenciar entre unos y otros. Me molestaba que alguien supiera mejor que yo cómo cuidar a mi hijo. Me molestaba que alguien llamara a una casa donde habia un niño pequeño, y me molesté mas con las personas que nunca llamaron para ver cómo estaba.

El puerperio es difícil.  Pero todo esto que cuento, no es que lo recuerdo realmente. O sea, no recuerdo la vivencia.  Sí recuerdo haberlo contado a un par de amigas que se embarazaron después que yo, o escrito en los apuntes para una obra de teatro  que nunca termina de tener forma.   Yo tuve la suerte de haberlo exteriorizado, si no, no habría vestigio alguno de que esto hubiera pasado alguna vez. Como dicen en un libro muy gracioso (Guía inútil para madres primerizas), las mujeres olvidamos esos momentos, para conservación de la especie. Yo creo que lo hacemos porque nos genera mucha culpa.

Siento que estaba demasiada nerviosa para amamantar a mi bebé como debía, mimarlo como quería y tenerle la paciencia que se merecía.

Y sin embargo, acá estoy… reincidiendo. Desde que Abel tiene tres meses que quiero reincidir.  Quiero otra oportunidad.   Quiero disfrutar de ese momento, que se te escurre tan pronto de las manos.   Quiero amamantarlo  los dos años que aconsejan los organismos de salud.  Quiero dormir,  cuando el bebé duerme, aunque eso me convierta en una mujer barbuda.  Quiero hacerles los masajes de Shantala.

Ayer fue a visitar a mi sobrino Ulises, de tres meses. Su mamá, mi cuñada,  lo cargó las dos horas que estuvimos juntas, sin preocuparle en absoluto si el bebé se mal acostumbrara a los brazos. Sentí cierta envidia por su sabiduría… Sentí nostalgia por lo que fue y ansiedad por lo que viene. A la noche, le contaba a Gustavo

-Cuando nazca  nuestro nuevo cositita, yo también voy a tenerlo todo el día en brazos.

-¿Y con Abel que pensás hacer?

-Ehhh… Abel va air a colegio -improvisé una respuesta.

Tres horas,  ¿o pensabas ponerlo pupilo y no me dijiste nada?

Ops. De verdad, no lo había pensado. Y algo me dice que, aunque no trabaje, aunque tenga a quien delegarle las cosas de la casa, aunque tenga experiencia y eso me haga  un poquito más sabia,  tampoco va a ser muy fácil.

8 respuestas a El puerperio que viene

  1. Ana dice:

    Excelenteeeee!!!! me rei mucho con la pregunta de Gustavo: “Tres horas, ¿o pensabas ponerlo pupilo y no me dijiste nada?” jajajaja
    Gracias por compartir tus sensaciones de lo ya vivido y lo que vendrá con el próximo hijo.
    Y si querés te presto la depiladora electrica, así no tenés que salir a depilarte!!🙂 jajjajaa
    Besotesssss

  2. marisa dice:

    Jessi, muy bueno todo lo que nos contás y de la forma en que lo describís. Genial!!
    Hay un libro que quiero compartir que habla sobre todas estas cosas, se llama Guía (inutil) para madres primerizas de Ingrid Beck y Paula Rodriguez. Escribieron su version de la maternidad, desde la práctica y con un toque de humor.
    La llegada del segundo hijo da la oportunidad de mejorar aquellas cosas que con el primero no pudimos.
    un beso!

  3. jessivalls dice:

    Marisa
    Como va? Y vos que haces leyendo esos libros? jjaja
    Yo lo lei, el 1 y el 2, y de hecho lo mencione en el post. Fijate. “Como dicen en un libro muy gracioso (Guía inútil para madres primerizas), las mujeres olvidamos esos momentos, para conservación de la especie”. Es una frase genial que tienen las autoras. Beoss y gracuas por estar siemore ahi. Lo mismo para Ana.

  4. Evangelina dice:

    Jessi había dejado un comentario, pero no se publicó… buaaaa

    Me encantó el post!!!!
    Me sentí taaaaan identificada en algunas partes…

    Yo fui un combo particular… por un lado una puérpera loca (también me daba bronca que Gastón duerma, vaya a trabajar y odiaba TOODOS los comentarios acerca de como criar a mi hija) y por el otro una madre canguro (con Nati a upa casi todo el día, con teta a demanda -y sigo!- y sin importarme si la estoy malcriando) y no me arrepiento de nada…

    Otra cosa, cuando sabemos si es cosititito o cosititita???? (cositito era Abel…)

    Besos a los 4!

  5. Pat dice:

    Muy bueno. Aunque no soy madre, lo comprendo perfectamente porque lo viví “al lado de” muchas veces, con familiares, amigas, etc., así que conozco todo, cada detalle.

    Graciosísimo lo de Gustavo con esa pregunta de si pensabas poner pupilo a Abelito y no le dijiste nada.

    Espero que pese a estas dudas existenciales y universales, todo siga bien en el transcurso de la “dulce”? espera. Besos.

  6. paola dice:

    Increiblemente genial y descriptivo de lo que uno pasa ….besos y q no decaiga…es hermoso estar embaraza y mas hermoso cuando nace y mas hermoso cuando camina y mas hermoso cuando habla…y es todo hermoso

  7. Veringuiis dice:

    La verdad es que en la tele te pintan la maternidad como algo maravilloso pero nadie nos habla de esto!!
    Que bueno que haya mujeres que si lo hagan, para que las proximas nos vayamos preparando…
    Yo creo que dos hijos debe ser complicado, pero nadie murio en el intento, asique te va a ir super bien!
    Pregunto lo mismo que Eva, cuando sabemos el sexo??
    besos!

  8. jessivalls dice:

    La respuesta en el siguiente post. Ayer me lo dijeron. Besos y gracias por los comentarios.

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