El Nido

marzo 28, 2011

-Mirá como me quedó la pava, mi amor…

-Bien, bien.

-¡Parece un espejo!  Y ahora voy por la olla. ¿Sabes por qué me agarró este ataque de limpieza?

-¿Estás aburrida?

-No. Se llama sindrome del Nido… Parece que le da a  las embarazadas, que se obsesionan por tener todo limpio antes de que nazca el bebé.

-Que raro que leas algo y después te ataque…

-No. Esta vez fue al revés. Primero me atacó, y despues me enteré de que existía.

-Aha…

-¿No esta buenísimo?

-Y sí,  de todos las locuras que te dan, esta parece la más productiva…

Y asi fui,  todo el fin de semana largo presa de mis palabras, cada cosa fuera de lugar, cada tarea doméstica sin hacer, cada vez que terminamos de comer y había que lavar los platos,  cada juguete de Abel fuera del baúl de los juguetes, mi marido me reclamaba:

-Jessica, Jessica… El Nido!! Hay que poner a punto el Nido!…

***

Esta mañana, antes de que Gustavo se fuera a trabajar, ya estaba la cocina dada vuelta, el microondas en la mesada, la heladera abierta, descongelándose; Lorgia (la empleada) limpiando a fondo el horno… Yo, sentada, desayunando. Mi marido pasa a saludar.

-Estas embarazada Lorgia?

-No, no… -respondió asustada- Por qué?

-Por nada, nada…

Despues se acercó a mi y me dijo al oído:

-¡Así cualquiera tiene el síntoma del Nido! Te agarra a vos y lo padece Lorgia.


Si, quiero…

octubre 10, 2008

Una de las primeras preguntas que me hizo Gustavo cuando empezamos a salir fue si yo fantaseaba con el vestido blanco y  el casamiento por Iglesia,  pues si así era, él, divorciado, no iba a poder cumplirlo.  Sincera, y sin temor a equivocarme, no me contenté sólo con responderle que en absoluto, sino que redoblé la apuesta. Si alguna vez nos casábamos, sería dentro de, al menos, diez años y nuestros hijos nos llevarían los anillos.  Mi argumento: que nadie puede casarse dos veces en un mismo lustro, y que él ya se había casado. ¿Revancha, celos, irracionalidad, exceso de racionalidad? Supongo que de todo un poco.

Pero ya saben… O si no saben le cuento… Parece que la hormona HCG, propia y exclusiva del embarazo, viene con una cuota de conservadurismo, y desde que me enteré que estoy encinta, me molesta que el padre de mi hijo sea mi novio;  rigurosa con el idioma, no acepto que le digan marido; y, no sé a ustedes pero  a mí, la palabra “concubino” me resulta horrible.

Como soy de la que le cuestan callar las cosas, le hice saber a Gustavo  mi cambio de opinión. Como, además,  soy insistente, se lo hice saber en cuantas oportunidades tuve.  Como él es de los registran y complacen, y no necesita de ninguna hormona en el cuerpo para tener su cuota de conservadursimo,  hace una semana, vino con la propuesta concreta.  Como soy de la que no le gustan dilatar las cosas, ayer señamos el restaurant en el club donde haremos el festejo la primera semana de diciembre.

Y como, ya lo saben, por algo tengo un blog,  soy de las que le gusta compartir buenas y malas, les cuento que  me siento una de las mujeres más felices del mundo.

¡Y que -aunque sencillísimo- me pienso casar con vestido blanco!

 


Ventajas IV

octubre 9, 2008

Frente al espejo, cambiándome para salir

-¿Cómo estoy, mi amor?

– Re embarazada, cosis. Si hoy no te dan el asiento, te dan un sándwich de matambre. Pero desapercibida no pasas.

Y efectivamente, por primera vez, apenas subi al subte, una señora se levanto y me cedio el lugar.


Mama abrojito

octubre 7, 2008

Una allegada, madre ella de un niño en edad preescolar,  me contaba de su conquista vía chat.

-Y cuando me pidió una foto, le tuve que dar una re vieja…

-¿Por?

-Porque todas las que tengo de los últimos cinco años, estoy con mi hijo a cuestas.  Ya te va a pasar.


Abel y sus necesidades.

octubre 6, 2008

-Mi amor, mi hermana nos separó las cosas de Marco, para prestarle a Abel, y quiere que las  vayamos a buscar.

-Bueno, cuando quieras te llevo.

-Es llevarme y traerme. Son muchas cosas.

-¿Pero qué es?

-Ropa, zapatillas, el baby sit…

-¿Y eso?

-Es para sentar al bebé, como el huevito que yo quería pero más plano… Como una butaca que la podes apoyar en cualquier lado. Igual el huevito lo quiero.  Y la bañadera..

-¿Que, no le sirve la nuestra?

-No. Es una de plástico, chiquita, más segura. Y la mesa para comer; el corralito lo tiene una amiga, pero después nos lo va  a dar.

-¿Corralito? Pobrecito… Parece que están presos ahi adentro.

-Todos dicen lo mismo. Y todos después lo agradecen.  Y el gimnasio… no sabés lo que es… Yo sé lo regalé, la primera Navidad de Marco.

-¿Un gimnasio?

– Es como una alfombrita de colores,  con juegos colgando, dicen que les estimula la motricidad… … Ah, y el móvil para la cuna; el bolso para mi, el cambiador, la pañalera, la mochilita para llevar al bebe como los coyas, todo haciendo juego.

-¿Nada mas?

-Que me acuerde creo que no.

-Entre eso y lo que ya nos regalaron, tenemos  todo.

-Casi, nos falta un placard, el cochecito, la cuna, el huevito que igual lo quiero.

-¡Y dale con el huevito!

-¡Y hay que pensar seriamente en el cuarto de arriba! No puede dormir toda la vida con nosotros.

-…

-¿Qué?

-Nada, cosis, nada.

-Decime.

-Nada… que qué suerte que los bebes tienen madre y padre. A mi no se me hubiera ocurrido que necesitaba tantas cosas.

-…

-¿Estás segura que necesita tantas cosas?