Había una vez…

abril 4, 2011

…Había una vez un hermanito que vivía en la panza de mamá. Estaba todo el tiempo  nadando y nadando y nadando en el líquido amniótico, un poco aburrido y un poco triste porque se sentía solito, hasta que un en día, en la pared del Útero encontró una inscripción que decía:  “Acá vivió, durante nueve meses, Abel Martinez Valls”. El hermanito quiso saber qué significaba eso, se compró una lupa, afinó su oído y se puso un traje de detective para averiguar. Tanto averiguó que, al final,  descubrió que Abel era su hermano mayor y que vivía fuera de la panza de mamá, y que le gustaba mucho jugar a los autitos, ruuuuuuuuuuuuuu, ruuuuuuuuuuuuuu; a la “cocó” (pelota)  y hacer muchos gooooooooooool!!! gooooooooool!!! y también le encantaban las… las… laaaaaas cooooooosquiiiiiiiiiiilliiiiiiiitaaaaaas!!!!… Entonces, el hermanito se puso muy contento porque supo que cuando saliera de la panza de mamá no iba a estar solo, que su hermano mayor lo iba a estar esperando para jugar con él. “Pero -pensó- no puedo aparecerme en su casa con las manos vacías”, entonces, el hermanito ni lerdo ni perezoso, se puso a fabricar una pista de autos de carrera ¡de tres pisos! para regalarle al hermano mayor cuando saliera de la panza de mamá… Y ahora,  en vez de nadar y nadar y nadar todo el día, también construye  la pista… Porque el hermanito te quiere mucho a vos. Vos lo querés al hermanito?

No.

-Bueno, mi amor, otro dia te convenzo… Ahora ” colorín colorado este cuento… se ha ter-mi-na…

-…do.”

-Muy bien…

-Má!.

-¿Mas qué? ¿Queres que te lo cuente otra vez?

-Ah.

-No, mamita, ya te lo conté cinco veces. Ahora a dormir… que descanses y sueñes con los angelitos y los “angéles”… y muchas cosas lindas… Mamita va a estar en su cama, si necesitas algo la llamás bien fuerte, pero sin zarparte, hijito, que mamita también esta cansada. Chau, cielito. Te amo.

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Pura emoción

octubre 22, 2008

Primero fue Cositita… y su diminutivo ¡Tita!.

Nos arriesgamos a llamarlo Ona.

Un ecografía lo convirtió en Cositito.

Amagó con ser Evo.

Finalmente, optamos por Abel.

Ahora también lo llamamos Burbujita…

Pero nada me causa más emoción que cuando Gustavo se refiere a él como “mi hijo”. ¿No suena milagroso?


Piropo 3

octubre 21, 2008

-Estás linda, cosis

-¿Si? El año pasado me puse esta remera para un cumpleaños y no te gustó, así que la había archivado.

-Es verdad, te hacía gorda.

-¿Y ahora?

-Ahora me encanta que estés gorda.


Mi día de la madre

octubre 20, 2008

Recibí un par de sandalias,  una cartera, una remera, mail y sms varios, y tsunami de burbujitas en la panza.